30 años de fotografía musical. Tras el objetivo: Liberto Peiró

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Liberto Peiró (1968) lleva cerca de 30 años como fotógrafo de prensa musical y de conciertos. Sus inicios se remontan a la fotografía en salas de referencia del panorama musical valenciano de los noventa tales como Gasolinera o Babia. A través de su cámara han desfilado alrededor de 5000 bandas nacionales e internacionales. A día de hoy, es el director de la edición Comunidad Valenciana de la revista especializada de música Mondo Sonoro, una publicación mensual que da soporte a la escena musical emergente y que, actualmente, se encuentra en plena ebullición en la Comunitat. Además, su extensa trayectoria lo ha llevado a ser también fotógrafo oficial de diferentes festivales (FIB, BBK Live, Low y Sos 4.8 entre otros).

– ¿Cuáles son tus inicios en el mundo de la fotografía musical?

A mí me gustaban los conciertos y la fotografía desde muy joven. Al principio entraba con la cámara a escondidas en pequeños locales de Valencia y me estrené fotografiando a grupos bastante underground de la escena local y nacional. El primer concierto que fotografié fueron Los Buenos de Albacete en 1989. Más tarde empezaron a llamarme salas de conciertos y grupos locales. No olvidemos que estamos hablando de finales de los noventa, una época en la que toda la fotografía era en negativo y, evidentemente, en blanco y negro… Más tarde empecé a trabajar junto a un fanzine que se llamaba Wah Wah, y después con la revista musical On the Rocks. Y bueno, hasta el día hoy no he parado, 30 años que se dice pronto. No me quejo. También te digo que hubo temporadas en las que lo tenía que compaginar la fotografía con cualquier otro trabajo, pero sin dejarla de lado jamás.

– ¿Consideras que está valorado el trabajo de fotógrafo musical?

A ver, yo creo que la gente no lo valora como lo hacía antes. Ahora todo el mundo tiene un colega o un primo que tiene una cámara y sube como 40-50 fotos a sus redes sociales de cualquier concierto, ese mismo material es el que pillan las bandas, gratis, para su Facebook. Parece que no, pero Internet ha fastidiado mucho la fotografía. A fin de cuentas es un trabajo como cualquier otro y la gente todavía no entiende que el material no se puede pasar así como así. Fastidia cuando algunos grupos vienen y te dicen “pásame las fotos”, así, sin más. Yo siempre digo lo mismo, esto es mi trabajo. Es una pena, porque por culpa de esto ya no se hacen tantas sesiones de promo para bandas como se hacía antes, ya no me llaman ni a mí ni a nadie. Los grupos grandes todavía solicitan fotógrafos profesionales, pero los pequeños siempre hay una novia que hace fotos o tienen un móvil muy chulo que luego lo veo y bueno… A veces a la revista me llegan fotos que sí, esto muy chulo lo verás en la pantalla del móvil, pero esto no lo puedo publicar.noticia pie defoto

– ¿Cómo fue y qué supuso el cambio de la cámara analógica a la digital?

Cuando iba al principio a los festivales era un escándalo. Yo iba con 30-40 carretes cargados y compraba lo menos 30 metros de película. Tenía que revelar los negativos, luego los seleccionaba y ya más tarde escogía las fotos para mandarlas a los medios o a quien me las pidiera. El cambio fue radical y yo tardé mucho en meterme en el mundo digital de la fotografía porque era muy caro y, además, mis cámaras analógicas eran muy buenas. Entonces no era tan inmediata la cosa porque yo trabajaba para revistas mensuales y casi siempre tenía tiempo de sobra de revelar, seleccionar… Actualmente va todo demasiado rápido, pero es lo que tiene el mundo moderno. Ahora, todavía no ha acabado el concierto o el festival y las fotos ya están subidas en todas las redes sociales. Los negativos los tengo archivados por álbumes, tengo como 40 álbumes, y luego el paso a digital tendré algo así como 5.000 grupos diferentes fotografiados, de los cuales 1.000 han desaparecido, es algo verdaderamente exagerado. De hecho, tres meses de un verano me pasé informatizando el archivo de negativos para localizar las fotos porque ya me estaba volviendo loco.

– Has vivido la época de los 90 con la máxima proliferación de salas de conciertos (Estadio del Levante, Arena, La Fonteta…) ¿Cómo ves la decadencia de Valencia ahora que se ha quedado fuera del circuito de conciertos?

No hay promotores que se arriesguen a traer músicos porque luego no hay suficiente público… En aquella época existían salas como Arena, Pachá, Garage, donde cabían 3.000 personas por allí pasaba todo lo mejor, los Ramones, Blur… A día de hoy no hay ni una sala para ese aforo. Solo está el pabellón de la fuente de San Luis. La sala más grande en Valencia es República que tendrá como alrededor de 1.000 personas de capacidad, por lo que los promotores no se arriesgan. Además, es mucho más caro traer grupos de este estilo por lo que es complicado, lo que hay es un gran auge de todos bandas de todo tipo nacionales internacionales mas pequeñitas y en cuanto a salas de medio aforo Valencia está muy bien.

– ¿Dónde prefieres fotografiar, en festival o en sala?

Siempre en salas, aunque si son festivales pequeñitos o de medio aforo me lo paso bomba. Macrofestivales ya estoy muy cansado y me agobian. Los grupos son siempre los mismos, Izal, Sidonie, Lori Meyers… Que sí, las primeras veces que los fotografías bien, pero después de veinte veces en escenarios enormes en los que hacen siempre lo mismo… Además, en las salas la gente va de verdad a ver el concierto que quiere, entonces da mucho más juego tanto el público como los grupos. Aparte, en sala los bolos son más largos y la peña se involucra mucho más.

– ¿Cuál es la foto que te falta? ¿Tienes alguna fotografía favorita?

Últimamente tengo que tachar. Me hubiera gustado haber hecho foto a los Ramones y a los Beatles. De hecho, si yo empecé en esto de la música es por mi hermana que era súper fan.  A Metallica tampoco les he visto nunca… Al que me hubiera molado hace años, es a Nirvana, seguro, y eso que cuando salieron no le pillé demasiado el rollo al grunge.

En cuanto a mi foto preferida… Hay muchas favoritas, desde algunos años me aficioné a hacer saltos. Da mucho juego, de hecho hice una exposición hace muchos en el metro en Madrid en un festival  en el que actuaba gente el metro y yo colgué fotos solo de saltos. Es algo muy visual y hay gente que pega unos saltos espectaculares.

– Después de toda tu larga trayectoria, ¿qué es lo que te empuja a seguir igual como el primer día?

Me gusta la música y me lo paso bien, conozco mucha gente: promotores, sellos discográficos, grupos… Mis amigos cuando llegan a Valencia flipan. Vamos a ir un concierto y yo no tengo ni que acreditarme. Yo en Valencia hace años que yo no me acredito porque me conocen y saben que voy a trabajar. Me respetan y hay muy buen rollo entre todos. Aparte ahora tengo dos hijos y se ha vuelto muy complicado, porque todos los fines de semana y entre semana hay conciertos, por lo que al final es pasión si no no estaría aquí. Ahora estoy viviendo de ello, es lo que sé hacer. Llevo toda la vida peleando y reivindicando esta profesión. Ahora que vivo de ello no voy a dejarlo.