Red Pier Fest a ritmo de rock

El rock and roll ha vuelto a tomar el Grao de Castellón con la llegada de la segunda edición del Red Pier Fest. El festival ha acogido tres intensas jornadas de música que ha variado desde el más puro estilo rockabilly, pasando por el rock psicodélico hasta llegar a alcanzar, incluso, el grunge. En un evento tan heterogéneo en cuanto a géneros, lo raro hubiera sido no acertar.

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El viernes arrancaba con la actuación de Patri & The Greasers que fueron los encargados de estrenar el escenario ante ya un buen número de asistentes. El más puro rockabilly dio paso a los maravillosos clásicos del blues de la mano de Aisha & The Ray-Band. La banda interpretó versiones de Tina Turner y famosos temas como el clásico “A change is gonna come” o la archiconocida “Tainted Love”, canción que, como explicó la cantante, forma parte de la década de los 60 a pesar de que la mayoría de gente la asocie a Soft Cell y a los 80. 

Mike Sánchez & The Band se coronó como uno de los directos más impresionantes de esta segunda edición. El público asistió a una apasionante lección de historia de la música moderna que repasaba desde los inicios del rock and roll, hasta el blues y el boogie. Todo ello a través de un carismático Mike Sánchez que, casi de forma autobiográfica, contaba sin despegar las manos de las teclas sus inicios en la música y de cómo se conocieron los componentes de una banda con una complicidad y una cohesión total sobre el escenario. Así, hicieron sonar un inagotable arsenal de clásicos enlazados uno tras otro. Todo ello sin un setlist premeditado, por lo que la banda dejó que el propio público fuera también el que decidiera lo que quería escuchar, como el último tema de Chuck Berry “Heebie Jeebies”.

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La noche continuó con el explosivo concierto de Los Marañones que, como siempre, contaba con una base rítmica muy potente. Repasaron su discografía desde sus temas  más identificativos como “Mi gato se llama Persona”, sin olvidar uno de sus trabajos más recientes, A Contratiempo.

El último concierto de la jornada contaba con unos Travellin’ Brothers llenos de energía. La banda de Bilbao supo transmitir ese género swing que les caracteriza de una manera muy personal con varios temas de su álbum One day in Norway e incluso se atrevió con una versión del tema de Allman Brothers “Loving Place”.

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La segunda jornada del festival estuvo marcada por el evidente cambio de perfil de público respecto al viernes, que pasó de rocker a algo más heavy. La rabiosa actuación de las chicas de Bala tenía bastante que ver con esto. El escenario del Red Pier se dejó inundar por el sonido punk y las potentes voces de las chicas que lograron congregar a bastante más gente joven que el día anterior. 

Depressing Claim fue, probablemente, la actuación más emotiva de los tres días. La banda había vuelto a reunirse con motivo de la celebración de 25 años de Radio Surf, su primer disco. El quinteto castellonense ponía fin a esta reunión y a su vida punk sobre los escenarios, precisamente, en este último concierto. Así, los vimos dejarse la piel ante unos asistentes más que entregados que conocían gran parte de sus temas de los que “Luchando contigo” y “Loco Por ti” no podían faltar.

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Pronto llegó el turno de actuar a The Limboos. Su original Rythm & Blues sigue sorprendiendo cada vez que salen a escena. Con una actuación en la que la intensidad iba más bien in crescendo, la banda no dejó de tocar los ritmos latinos que los identifica en un show en el que difícilmente se podía parar de bailar. Así, interpretaron los temas de su último LP Limbootica! Un cuidado trabajo que versa entre la Bossa brasileira, la rumba y el soul.

El último concierto del sábado vino por parte de los ácidos Capsula. Considerada como una de las mejores bandas de rock en España, su soberbio directo acompañado de una actitud única sobre el escenario hizo enloquecer al público en cuestión de segundos. Con una fuerza arrolladora, cantante y bajista mostraron una energía desbordante que  traspasó, literalmente, a pista cuando Martín bajó a tocar junto a sus fans. La psicodelia estaba servida, y la dosificaron muy bien haciendo un mix entre sus propios temas y las versiones del gran David Bowie “Suffragette city”, todo un referente para la banda, y la ya clásica canción para los directos “Mejor no hablar de ciertas cosas” de Sumo.

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Abría la tarde de la última jornada del festival con el power pop de Heatwaves. Presentando su último trabajo, Heatwaves #2, la banda castellonense, muy dinámica sobre el escenario, hizo disfrutar con su animado sonido de las Girl Groups de la década de los 60. Con su nuevo EP Heatwaves ha reforzado su estilo, algo más personal, sin abandonar sus influencias. Hicieron sonar tanto los temas de sus dos últimos EPs como algunas canciones inéditas, que en un futuro próximo tomarán forma de tercer EP.

La madrileña Nat Simons acercó al público el género country americano. Con temas en los que la guitarra se afianza como la gran protagonista, la banda interpretó sobre todo canciones calmadas, llegando incluso a contar una historia, como lo hicieron con “Into the Woods”. Crearon, sin apenas esfuerzo, una cálida atmósfera en la que todos los presentes se vieron envueltos. 

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Con la mezcla entre reggae, rock y ska del grupo castellonense Bandits se daba fin por todo lo alto a una edición de Red Pier Fest perfecta en su organización. Buen ambiente, gran variedad de bandas y una localización ideal hacen de este festival de rock una apuesta segura y un referente para el resto de eventos musicales de la provincia.

 

 

 

“Todo lo que quiero hacer es seguir escribiendo, grabando y tocando en directo”

En un proceso de búsqueda de su propio sonido, la joven artista de Alcora (Castellón), Nadia Sheikh, ha ido combinando este tiempo sus actuaciones en directo entre España y Reino Unido con el lanzamiento de sus nuevos singles. ¿Su estilo? un variado cóctel de sonido folk, indie y rock acompañado de una potente voz al estilo jazz. En la entrevista de hoy nos cuenta cuáles son sus inquietudes, planes de futuro y, por supuesto, su nueva música.

6TafXkyx_400x400Nadia Sheikh (1996) Cantante, guitarrista y compositora de L'Alcora (Castellón). Lanzó su primer álbum con 18 años 50 Feet. Desde entonces no ha dejado de abrirse camino actuando en festivales y en salas tanto en España como en Londres. Ahora ha sido recientemente confirmada por festivales como el FIB 2018, de gran prestigio internacional. Su género se ubica entre el folk, rock y el indie.

La iniciativa de sacar tu material canción a canción en lugar de un disco completo es una propuesta muy interesante e innovadora, ¿cómo surgió esta idea?

Hoy en día, la industria musical se mueve muy deprisa, aunque un poco como todo, supongo… Lanzar un LP es un proceso largo y costoso y al ser una artista completamente independiente en mi cabeza tenía más sentido lanzar canciones sueltas al mismo tiempo que encontraba mi sonido. A pesar de que la idea final siempre ha sido sacar LPs, primero tenía que encontrar qué quería mostrar y transmitir con mi música, pero creo que ya lo he encaminado. Lo próximo por venir está más centrado en esa idea.

¿Qué crees que ha cambiado de Nadia Sheikh en los tres últimos singles respecto al EP de ’50 Feet’?

Mi forma de escribir ha madurado en los últimos años y mi sonido también. Al estar acostumbrada a salir con la banda en directo, mi sonido se ha hecho un poco más cañero, lo que puede que asombre a la gente que está acostumbrada a 50 feet. Desde que empecé a tocar siempre quise hacer música indie rock con un toque popero, ya que mis canciones son más bien canciones pop arregladas hacia el indie rock. Por otra parte, los tres últimos singles son bastante diferentes entre sí, esto se debe a que mi intención era exteriorizar el sonido y la idea que tenía en mi mente.

Independientemente de estos singles, no has dejado de componer y trabajar en nuevos temas, ¿hay idea de próximo disco a la vista?

Sí, tengo muchos temas nuevos, algunos son los que llevamos tocando desde hace un tiempo en directo y que han pasado por estudio y otros completamente nuevos que nadie ha escuchado todavía. Hay idea de nueva música por salir, pero aún no tengo fecha exacta. Todavía estoy barajando diferentes opciones.

¿Qué ha supuesto para ti trabajar con gente del calibre de Danny Schogger (productor de Sam Brown, Paul Young…) y Linda Taylor (Chris Rea, The Art of Noise…) en tu último single “Flip the Coin”? 

He aprendido mucho de Danny y Linda, ha sido un placer trabajar con ellos. Me han enseñado un punto de enfoque diferente hacia la manera en que escribo canciones. Con ellos también trabajé en No. 24que fue el single anterior. Además, es genial poder trabajar con gente que lleva en la industria musical durante tantos años, siempre te explican cosas que no sabías o te cuentan anécdotas…

Nadia Sheikh bebe de multitud de influencias como Oasis, The Beatles, Radiohead, Arctic Monkeys… ¿Cómo definirías tu sonido?

Mi sonido es un poco una mezcla de todo lo que he escuchado desde que era pequeña y de lo que escucho ahora. Diría que mi sonido es indie rock pero con canciones bastante pop, y de vez en cuando un guiño al grunge. Mi forma de cantar tampoco es extremadamente rockera, es más bien folk o incluso un poco jazz. ¡Una mezcla de un poco de todo!

¿Cómo crees que ha evolucionado tu manera de concebir la música desde que resides en Londres? ¿Hay diferencias respecto a la cultura musical en España?

La verdad es que está siendo una experiencia interesante. Mientras estaba en España (supongo que también iría con mi edad) no sabía tan bien cómo funcionaba la industria musical, pero estando aquí he aprendido muchas cosas y, sobre todo, me he dado cuenta de que gran parte de la importancia recae sobre la parte empresarial, más que la artística. También me ha hecho darme cuenta de que hoy en día como artista independiente tienes que saber hacer un poco de todo. La cultura musical es bastante diferente en relación con España, sobre todo estilísticamente, pero los principios son los mismos. Por el lado de apoyo a los artistas, creo que aquí hay más oportunidades y mucha música en directo, aunque también están cayendo los locales de conciertos como moscas, por desgracia… Es cierto que en España se tiene mucho aprecio a los artistas y se intenta que se sientan acogidos como en casa. Por aquí he tocado en sitios donde ni siquiera te dan una botella de agua.

Acabas de terminar la carrera Music Performance and Recording en el London College of Music, ¿cómo ha contribuido este tiempo en Londres para formarte como músico?

Ha sido una experiencia genial, he aprendido mucho, sobre todo en la parte técnica y de grabación. Uno de los mayores beneficios de la carrera han sido las instalaciones de las que disponíamos en la universidad. Entrar en un buen estudio te puede costar un riñón, estando en LCM tuve la suerte de poder aprovecharlas al máximo y aprender de primera mano cómo moverme en el estudio. Ha estado bien porque había grabado en estudios anteriormente, pero no estando en los dos lados de la pecera. También he conocido a muchos músicos y amigos con los que he compartido música y experiencias, y los profesores son gente que lleva trabajando en la música toda su vida.

¿Qué nuevos proyectos tienes en mente?

Como te comentaba antes, acabar de grabar esos temas que están por venir y, si todo va bien, lanzar pronto material nuevo. De momento creo que seguiré con el modelo de singles, pero tengo intención de seguir componiendo para que pronto esos singles puedan formar un nuevo EP o incluso un LP. También he estado colaborando con otros artistas y escribiendo canciones para ellos. Si sale bien la cosa, tal vez lance alguna de ellas también. Pero sobre todo lo que quiero hacer es seguir escribiendo, grabando y tocando en directo, ¡a ver si hay suerte y cuaja la cosa!

Escenarios vacíos de mujeres

Uno de los libros sobre historia de la música del siglo XIX del musicólogo Ulrich Rühle que leí recientemente empezaba su prólogo excusándose de la inexistente presencia de mujeres compositoras así: “La situación de la mujer en la sociedad era diferente a la actual. En el barroco, la mujer ni siquiera podía cantar en público. […] Las posibilidades de las mujeres para estudiar y desplegar su talento no eran muy grandes. Los críticos decían con cierta razón que las mujeres eran incapaces de componer obras mayores y los editores tampoco estaban dispuestos a invertir en ellas”. Era su modo de disculparse, quizá, por presentar un ensayo plagado de indiscutibles iconos históricos europeos con un pequeño (gran) detalle en común: ser hombre.

El pasado 29 de marzo se celebró en Benicàssim la quinta edición de uno de los mayores eventos de música indie nacional en nuestro país con el que, además, se da el escopetazo de salida a la temporada de festivales, el Sansan Festival. Para un festival de tales dimensiones ha sorprendido el género del cartel, visiblemente masculino. 124 han sido los artistas que han atestado los escenarios durante tres intensas jornadas de música sin pausa. ¿El número de mujeres? Solo 3. Dos, EME DJ y Rocío Saiz pertenecientes a las sesiones DJ’s y una baterista. La banda de rock alternativo Rufus T. Firefly se consagró como la única en llevar una mujer músico entre sus miembros, la batería Julia Martín Maestro. La única que pisaría un escenario del festival. Curiosamente, esta también resultó ser una de las propuestas más interesantes y originales del cartel según diferentes medios especializados de la crítica de música indie. ¿Coincidencia?

Diferentes asociaciones relacionadas con la industria musical y la mujer ya alertaban de la situación antes, incluso, de que el evento diera comienzo. La plataforma Mujeres y Música comenzó, a mediados de marzo, una campaña para visibilizar la situación a través de sus redes sociales y los hashtags #SinMujeresNoVoy y #SinSinFestival. Pero lo peor estaría todavía por llegar. En un festival en el que el porcentaje de mujeres del cartel representaba la ridícula cifra de 2,41 %, su acción comprometida con la mujer fue la de dejar toallas rosas en los camerinos de las bandas como símbolo de apoyo al feminismo. La polémica estaba servida, y fue precisamente el grupo de Rufus T. Firefly el primero en reivindicar a través de su Instagram “más mujeres sobre los escenarios y menos toallas rosas”.

¿Solo en el Sansan Festival?

La casi inexistente presencia de la figura femenina en la escena musical indie o alternativa no es ninguna novedad todavía a día de hoy. A pesar de tratarse del modelo de espectáculo que más consumen los jóvenes y por el que más se está apostando en los últimos años, la misma historia se repite una y otra vez. Los datos lo demuestran. Según las informaciones de la asociación Mujeres y Música, su último análisis revela que de 18 de los festivales alternativos más multitudinarios de 2017, únicamente un 10,5 % de artistas eran mujeres.

dims    Gráfico situación de la mujer en los festivales españoles de 2017/ Fuente: Mujeres y Música.

Algunos de los grandes argumentos para explicar esta situación de desventaja es el de que las mujeres no tocan. Sorprende a veces que este razonamiento salga de la boca, incluso, de las propias mujeres artistas. La teclista de Dorian, banda que participa en los festivales alternativos más importantes del país año tras año, así lo corroboraba: “Creo que es un problema de educación, una cuestión cultural. No hay chicas en la música. ¿Y por qué? Quizás porque la sociedad te empuja hacia otros sectores”.

En el caso de las agrupaciones originales de la Comunitat Valenciana la situación tampoco difiere demasiado, sin embargo las propuestas están ahí y cada vez van cobrando más fuerza. Júlia es un dúo de chicas de Alcoi que su último trabajo de dreampop se ha posicionado como mejor disco de la Comunitat de 2017, según la revista musical especializada Mondo Sonoro. El dúo también denuncia el panorama de la escena musical valenciana participando en el colectivo ‘Hits with Tits’, una iniciativa que se vuelca en la visibilidad de la mujer en el panorama musical. “Hay una gran cantidad de artistas femeninas realizando buenos proyectos pero no se les concede la oportunidad de participar en los escenarios tanto como a los hombres. Las mujeres estamos aquí, con nuestro talento, para lanzar propuestas que valen la pena y que tienen un gran coste detrás”.

La escena musical está cambiando, las propuestas de mujeres artistas están ahí y los proyectos se encuentran en total efervescencia. Ahora el turno es de la industria por cambiar el rumbo de las cosas y de la historia que leemos en los libros, para que con suerte en un futuro, ningún musicólogo tenga que comenzar un ensayo disculpándose.